reflexología podal

REFLEXOLOGÍA PODAL

La reflexología podal es una forma especial de masaje realizado en una zona concreta del cuerpo que son los pies incluyendo los tobillos, ya que en estas zonas existen manifestaciones reflexológicas, es decir, el cuerpo a través de diversas vías exterioriza los trastornos internos en diversas áreas o puntos de dolor localizadas en la superficie del cuerpo.

La base científica data del siglo XIX (1872-1942) cuando el Dr. Willian Fitzerald establece la relación existente entre las vísceras enfermas y las alteraciones a nivel de la piel en distintas zonas del cuerpo, en forma de dolor, rojez, malestar a la palpación, etc.

Y cuando las hábiles manos del terapeuta, masajeando las distintas zonas y puntos del pie del paciente, se consigue una clara mejoría en el mismo, es un método aparentemente sencillo, sin embargo debemos ser expertos conocedores de la técnica y respetar la ley “PRIMUN NON NOCERE” (lo primero no hacer daño)

Para realizar una sesión de reflexología podal el paciente deberá permanecer sentado o acostado con las plantas de los pies mirando al terapeuta.

El terapeuta mediante esta técnica de compresión, masaje circular utilizando únicamente las manos irá buscando y tratando los puntos anómalos y zonas doloridas.

Es poco frecuente pero sucede que tengan lugar reacciones de tipo neurovegetativo, como sudoración, aumento de la diuresis y de la defecación, aumento de la secreción de la mucosa nasal y bronquial, etc.

La reflexología podal está muy indicada en patologías tales como:

  • Lumbago
  • Ciáticas
  • Síndrome cervical
  • Dolores de cabeza
  • Molestias gástricas
  • Estreñimiento agudo y crónico
  • Dolores menstruales
  • Asma bronquial
  • Dolor abdominal

En niños es especialmente útil y para nosotros una terapia de elección, ante patologías digestivas (como estreñimiento, gases, colon irritable), así como en patologías respiratorias (sobre todo catarros de repetición como bronquitis), etc. La respuesta a este tratamiento es muy rápida y efectiva.

También es importante recordar que hay ciertos momentos o circunstancias donde la reflexología podal no se debe aplicar. Por ejemplo:

  • Ante la existencia de una enfermedad febril
  • Durante el embarazo
  • Si sufrimos un traumatismo de los pies.

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